UNA ETAPA DEL VIAJE
Dolomitas.
Por fin, la montaña.
Llevaba días disfrutando de Italia, pero tenía muchas ganas de llegar aquí. Caminos, lagos y tiempo para compartirlos con Luka. Un recorrido que también dejó sitio para cruzar a Austria.
El primer amanecer en Passo Giau
La primera tarde no necesitaba una gran ruta. Paseamos unos kilómetros, nos sentamos a ver el atardecer y disfrutamos de estar allí. A la mañana siguiente subí una pequeña colina con un termo de café mientras Luka seguía al calor de la autocaravana. Ver cómo se iluminaban las montañas fue uno de esos momentos que se quedan.
Lagos, caminos y alguna renuncia
Sorapis me encantó, aunque no fue una ruta sencilla: pasos estrechos, tramos expuestos y escaleras de rejilla en las que tuve que ayudar a Luka. Después llegaron Misurina, Landro, Dobbiaco y Braies. No hice todo lo que había previsto: decidí renunciar a Tre Cime al conocer el precio de acceso que encontré entonces.
¿Y si cruzo a Austria?
Desde Braies, la frontera estaba demasiado cerca como para no planteármelo. El desvío por Lienz y el Grossglockner acabó siendo uno de los días más bonitos de todo el viaje. No solo por lo que vi, sino por no haberlo esperado.
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Regresar a los caminos
De vuelta en Dolomitas, caminé desde Malga Zannes hasta el refugio de Odle, sin prisa por abandonar aquellas vistas. Después de Bolzano y Castelrotto llegó Alpe di Siusi, donde el dron volvió a funcionar tras el percance en Landro. El lago de Carezza fue una despedida preciosa y breve: la tormenta nos hizo correr a la autocaravana.
Esta página reúne la etapa. Los recorridos y las condiciones son los de mi experiencia, no indicaciones actuales de acceso o seguridad.