Vaya Vida Bonita
El viajeAustria

AUSTRIA · 24 DE MAYO · RELATO DE VIAJE

Un desvío a Austria.
Y uno de los mejores
días de mi viaje.

No llevaba semanas esperando aquel día. Apenas una noche antes había decidido recorrer aquella carretera. Quizá por eso me sorprendió tanto.

La autocaravana frente a un embalse turquesa y las montañas nevadas del Grossglockner
Mi casa a cuestas, en un lugar que no estaba en la ruta original.

Austria no estaba en mis planes. Mi idea era seguir varios días más por Dolomitas, pero después de visitar el lago di Braies miré el mapa y vi la frontera tan cerca que me hice una pregunta bastante sencilla: «¿Y por qué no?».

Una hora de camino hasta Lienz, un país más por conocer y ninguna obligación que me impidiera cambiar de rumbo. Así empezó una de las mejores decisiones de aquel viaje.

Una mañana que se fue entreteniendo

Antes de salir de Lienz me di un capricho: subir en teleférico y bajar por un tobogán de montaña. Empecé frenando más de la cuenta y terminé disfrutándolo muchísimo. A las diez y media ya estaba otra vez en la autocaravana, listo para ir hacia la carretera alpina del Grossglockner.

O eso pensaba. En Dölsach me encontré con una celebración llena de coches y tractores antiguos. Con lo que me gusta el motor, era difícil pasar de largo. Un rato después, otra parada: una cascada que se veía desde la carretera. Cogí a Luka y nos fuimos a caminar hasta ella.

Coches clásicos y una furgoneta Volkswagen en Dölsach
Dölsach: una parada que no había previsto.
David y Luka junto al salto de agua
Otra sorpresa del camino, esta vez con Luka.

Todavía no había llegado a la carretera que quería recorrer y ya sentía que el día estaba saliendo redondo.

46,50 euros y una duda

Había leído poco sobre el Grossglockner. Lo suficiente para querer ir, pero no para enterarme de que tenía que pagar por acceder. Cuando me encontré con el peaje y vi el precio, dudé. Me pareció mucho dinero.

Pero llevaba toda la mañana disfrutando. Cada parada había añadido algo bueno al día y tenía muchísimas ganas de conocer lo que había más arriba. Al final pagué y seguí.

Los primeros kilómetros me dejaron un poco frío. Bosque cerrado, carretera entre árboles y pocas vistas. Recuerdo pensar que aquello tenía que ir a mejor. Y fue a mejor.

Iglesia de Heiligenblut rodeada de montañas y vegetación
Una parada para fotografiar la iglesia y el paisaje de Heiligenblut.

Estaba allí. Con mi propia autocaravana.

El paisaje empezó a abrirse. El bosque fue quedando atrás y aparecieron las laderas, las curvas, los claros de hierba amarilla y, cada vez más cerca, la nieve. Mientras ascendía, la temperatura que marcaba la autocaravana iba bajando.

Me había detenido a fotografiar una iglesia en Heiligenblut y, más adelante, en un cruce, había elegido la carretera que parecía seguir subiendo. Quería continuar. No porque tuviera prisa, sino porque cada tramo me sorprendía un poco más.

Estaba recorriendo aquella carretera, en Austria, con mi propia autocaravana y con Luka. Con mi casa a cuestas.

Eso le daba al momento algo que no habría sido igual en otro vehículo. No era solo el paisaje. Era pensar en todo el camino que había hecho desde casa para acabar allí, sin haberlo previsto.

Volante y cabina de la autocaravana con montañas nevadas al otro lado del parabrisas
Las vistas desde mi ventana aquel día.

Cuando creía que ya lo había visto todo

Seguí ascendiendo hasta cruzar el túnel. Bajé unos kilómetros por la otra vertiente, paré a hacer fotos y decidí dar la vuelta. Al día siguiente quería regresar a Dolomitas y, en aquel momento, pensé que ya había visto lo mejor.

De vuelta arriba, me detuve para contemplar las montañas y comer con tranquilidad. Había dejado buena parte de las paradas para el descenso, en el que quería ir tomándome mi tiempo.

Al llegar otra vez al cruce, en lugar de girar para volver exactamente por donde había venido, pensé: «Voy a seguir recto un poco. Si no hay nada, ya daré la vuelta».

El glaciar que casi me pierdo

La carretera volvió a subir. A mi izquierda comenzó a aparecer una presa, agua entre las montañas y un paisaje que no esperaba encontrar. Estaba acercándome al Pasterze.

Hacía apenas unos minutos ni siquiera sabía que aquello estaba allí. Y si hubiera girado en el cruce, me habría marchado convencido de haber recorrido todo lo que merecía la pena.

Vista del glaciar Pasterze y del agua de color turquesa bajo las montañas nevadas
Pasterze. La sorpresa que todavía me guardaba el día.

Continué hasta donde me permitían las señales, aparqué la autocaravana y seguí caminando. Me encontré incluso con una exposición de coches. La colección no era enorme, pero estar allí, en aquel entorno, le daba un atractivo especial.

Después subí hasta un mirador y me quedé un buen rato contemplando el glaciar. Fotografías de las montañas, del agua y de la autocaravana con aquel fondo. No dejaba de pensar en lo cerca que había estado de perdérmelo.

De esos días que se quedan contigo

Sobre las cinco y media miré dónde podía dormir. Había pasado el día conduciendo por puertos, pero no estaba cansado de carretera: lo había disfrutado muchísimo. Decidí regresar hacia Italia y avanzar hasta las cercanías de Funes.

Aquel fue, sin duda, uno de los días más bonitos de todo mi viaje. No porque improvisar salga siempre bien. Hubo otras veces en las que no salió tan bien. Pero aquel día, desde la mañana hasta el último desvío, todo encajó.

Había cruzado a Austria por curiosidad. Volvía con uno de los recuerdos que más cariño le tengo al viaje.

APARTE DEL RELATO

Lo que anoté de aquel día

Son mis gastos y recuerdos de esa visita, no tarifas ni condiciones de acceso actuales.

Los gastos

Acceso a la carretera alpina
46,50 €
Teleférico y tobogán en Lienz
24,50 €

Antes de volver a Italia reposté cerca de Lienz. En aquel momento encontré el diésel unos 10–15 céntimos por litro más barato que en Italia.

Cómo organicé el día

Salí de Lienz, hice varias paradas y recorrí la carretera con calma. Volví por la misma zona hacia Italia para dormir cerca de Funes.

Antes de repetir un recorrido así, comprueba apertura, meteorología, tarifas y condiciones para tu vehículo en la web oficial del Grossglockner ↗. Este relato no sustituye una ruta de navegación.

EL VIAJE CONTINÚA

Austria fue un desvío.
Quedaba mucho camino.

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EL VIAJE, SOBRE EL MAPA

Aquel desvío por Austria.

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Paradas principales y trazado orientativo, no el recorrido exacto por carretera. Puedes arrastrar el mapa y usar + / − para acercarte. El mapa necesita conexión a internet.